 
|
 




|


A diferencia de los indigenistas, que buscaban llevar al lienzo el mundo rural del Ande y sus habitantes, Elena Izcue se plantea lo indígena como evocación de un pasado admirable. Todo ello se ve reflejado en los tres grandes lienzos de tema "incaico" que pinta en 1924 para el Palacio de Gobierno. Las obras estaban destinadas al salón en el que serían recibidas las delegaciones diplomáticas con ocasión del Centenario de la Batalla de Ayacucho. Por encima de la unidad prevaleciente en el conjunto, interesa precisar algunos contrastes reveladores entre las diversas alternativas que el nacionalismo iba generando en el terreno de las artes visuales. El diseño arquitectónico plasmaba con gran elocuencia los postulados del estilo "neoperuano" propugnado por Piqueras Cotolí, consistente en una superposición armónica de elementos españoles e indígenas; sobre arcos y pilastras de origen clásico se distribuían profusamente los motivos decorativos procedentes de Chavín, Nazca o Tiahuanaco. Este buscado "mestizaje" formal no se daba entre los pintores quienes, a su vez, respetaban escrupulosamente la línea divisoria que separaba los temas indígenas de los criollos. Elena Izcue optó decididamente por temas relacionados con la leyenda precolombina, como La cadena de Huáscar, La ofrenda y Tejedoras andinas. Estas recreaciones fantasiosas del incanato muestran la confusión imperante con respecto a los estilos precolombinos. Así, por ejemplo, en La ofrenda, sobre el fondo de arquitectura claramente inspirado en la cantería inca del Cuzco, utiliza un motivo copiado de un objeto huari para decorar el ceramio ofrenda.
A partir de entonces la artista deberá afrontar más decididamente el conflicto que empieza a manifestarse entre la enseñanza de la ENBA y su interés por el arte precolombino. Mientras hacia 1923 la pintura de Izcue era percibida aún como una obra prometedora, en los años siguientes la crítica le daría una recepción que, sin llegar a ser abiertamente adversa, abandonaría el entusiasmo inicial. Desde un punto de vista técnico, el manejo del óleo imponía dificultades que Izcue no pudo sobrellevar. Es quizás debido a esto que Izcue optaría en paralelo por una carrera en las artes aplicadas.
|